Los más longevos recuerdan una época en la que la oscuridad se alzó y la Luz tuvo que ser protegida. Entre el fragor del acero y un reino estremecido por la guerra, el guardián sostuvo aquella llama que las sombras pretendían alcanzar.
El destierro consiguió contener aquello que amenazaba con apagarla, pero no todas las heridas quedan sepultadas cuando termina una batalla. Algunas permanecen selladas bajo el peso de los siglos, aguardando el momento en que el pasado vuelva a revelar aquello que quedó inconcluso.
Porque vencer a la oscuridad no siempre significa hacerla desaparecer; a veces significa custodiar la luz hasta que llegue el momento de volver a defenderla.
Joriel… poesía que se escucha.
Voz que ilumina el alma.
LA MEMORIA SELLADA
Cuentan los más longevos la memoria,
de un tiempo sepultado por la historia,
cuando la oscuridad se alzó.
Para el viejo trono salvaguardar,
la Luz del reino hubieron de separar,
cuando estalló la guerra.
Mientras el viejo reino ardía,
la tiniebla al guardián perseguía,
tras la llama que alumbraba el faro.
El acero rasgaba el silencio,
la batalla avanzaba sin sosiego,
haciendo estremecer la tierra.
Ante la retirada resonó el clamor,
y el portal se abrió desterrando al invasor,
mas cuando sus confines comenzaron a sellarse,
una última amenaza alcanzó a revelarse.
Joriel
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