Tras la redención comienza la preparación. El consejo ancestral elige, los sanadores transmiten sus dones y los maestros confían aquello que durante siglos permaneció protegido por el silencio.
Capa, códices, acero y armadura acompañan una investidura donde cada símbolo encierra una responsabilidad. Porque pertenecer a la Luz no significa únicamente contemplarla, sino estar dispuesto a custodiar aquello que representa.
Distintas órdenes, distintos caminos y una misión para cada alma. Algunas deberán sanar; otras, proteger; otras conservar el conocimiento. Pero todas quedan unidas bajo el sigilo de un voto inviolable.
Y así comienza un nuevo destino… mientras el verdadero propósito permanece todavía oculto.
Joriel… poesía que se escucha.
Voz que ilumina el alma.
LA INVESTIDURA
Congregado el consejo ancestral,
los generales iniciaron el ritual,
escogiendo a los nuevos soldados.
Comparecieron los antiguos sanadores,
entre sus manos despertaron resplandores,
legando sus dones a quienes portaban la señal.
Los maestros desvelaron el conocimiento,
el gran secreto quedó bajo juramento,
confiado a quienes preservarían su esencia.
Los novicios aguardaron en formación,
capa y códices recibieron en consagración,
antes de recibir acero y armadura.
Las distintas órdenes fueron convocadas,
sus misiones fueron encomendadas,
bajo el sigilo de un voto inviolable.
Joriel
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