DESTINO INCIERTO
Hay momentos en los que salvar aquello que amamos no significa haber llegado al final del camino.
Con las primeras luces, Siul contempló por última vez la tierra que había visto enfermar. Allí donde antes habitaban el temor y la incertidumbre, la vida comenzaba nuevamente a abrirse paso.
Era tiempo de partir.
Entre quienes despedían sus pasos, un corcel negro aguardaba como último gesto de gratitud. Sería su compañero allí donde la senda decidiera conducirlo.
Sin mapas.
Sin certezas.
Solo un horizonte por descubrir.
Atrás quedaron los lindares de cuanto conocía, mientras cada legua lo adentraba en un mundo todavía ajeno.
Hasta que cayó la noche.
Un estruendo quebró la espesura. Las copas temblaron y el silencio dejó de ser refugio.
Siul llevó la mano al acero y aminoró la marcha.
Algo lo aguardaba entre las sombras.
Y quizá aquel destino incierto acababa de encontrarlo a él.
Joriel… poesía que se escucha.
Voz que ilumina el alma.
DESTINO INCIERTO

Con las primeras luces Siul abandonó su reposo,
y ajustó las alforjas bajo un silencio cauteloso,
dispuesto a entregar sus pasos a un sendero desconocido.

Al contemplar su aldea renacida,
sintió en lo profundo serenarse aquella herida,
comprendiendo que su senda reclamaba nuevos horizontes.

Un corcel negro aguardaba como presente,
noble compañero para el porvenir aún latente,
tributo de quienes volvían a abrazar la esperanza.

Dejó atrás cuanto conocía al alcanzar los lindares,
sin saber qué rumbo se ocultaba más allá de aquellos lugares,
confiando únicamente en los designios del destino.

Al caer la noche un estruendo quebró la espesura,
haciendo temblar las copas en medio de la negrura,
mientras Siul desenvainaba el acero al ralentizar la marcha.

Joriel

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