EL TEMPLE DE LA TIERRA

Hay caminos que comienzan mucho antes de conocer su verdadero destino.

Entre el arte de sanar, el acero y los antiguos códices, aquel joven fue forjando cuanto un día habría de necesitar. Recorrió tierras lejanas creyendo que únicamente buscaba conocimiento, hasta que un encuentro alteró el rumbo de sus pasos.

Desde entonces, algo comenzó a despertar.

Un murmullo atravesaba sus sueños.
Una llamada que todavía no comprendía.
Porque hay encuentros que no suceden por casualidad… hay almas destinadas a reconocerse antes incluso de saber quiénes son.
EL TEMPLE DE LA TIERRA

La tarde entre sus velos descendía,
mientras con los sanadores el joven se reunía,
donde viejas manos custodiaban el arte de sanar.

Entre heridas conoció el lenguaje del dolor,
con ungüentos fue aprendiendo su labor,
mientras la guardia velaba los confines.

Bajo el acero fue creciendo su saber,
y a la luz de los candiles aprendió a comprender,
los códices que el tiempo había ocultado.

Como mercader atravesaba tierras distantes,
cuando el destino alteró sus pasos errantes,
y un antiguo latido estremeció su interior.

Desde aquel día un murmullo despertaba,
y entre sus sueños su nombre resonaba,
mudando lentamente el rumbo de sus pasos.

Joriel

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