Hay sombras que regresan cuando creemos haberlas vencido… ecos antiguos, voces que intentan apagar la luz. Pero cuando el alma ya cruzó su desierto, comprende que no toda oscuridad vence: algunas solo vienen a recordarte cuánto has aprendido a resistir. La sombra que vuelve es un poema de lucha interior, de fe y de esa luz que, aun en la noche más honda, jamás deja de alumbrar.
La sombra que vuelve
En el silencio de la madrugada, un ruido irrumpe el sueño, dejándome en desvelo.
Una sombra al fondo, ríe y entre susurros me llama, sin miedo, la contemplo.
Voces antiguas golpean, como martillo en yunque, como a mi barca la marea.
Lucho contra ella sin cesar, vuelve como eco olvidado, queriendo mi luz apagar.
Me atormenta y me acecha, pero mi faro alumbra con fuerza, no me rindo en la pelea.
Mi fe es más grande, ya el desierto crucé, y las armas entregué.
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