Anuncia la llegada.
Mientras el centinela guarda la almena y la aurora comienza a vestir el valle, una antigua señal desciende desde el firmamento. Los lobos elevan su letanía, la escalinata despierta bajo el fulgor y los jinetes atraviesan la penumbra.
«El pacto» habla del instante en que la vigilancia se convierte en alianza. Del momento en que las órdenes quedan consagradas y las espadas se alzan frente a las tinieblas, porque hay juramentos que no nacen para conquistar… sino para proteger la luz.
Joriel… poesía que se escucha.
El pacto
La noche reposaba en calma,
el centinela recorría la muralla,
velando desde la almena.
El horizonte se ilumina,
la aurora entre sus velos camina,
vistiendo de esperanza el valle.
La luna velaba plateada,
por la letanía de los lobos acariciada,
presagiando la gran reunión.
Desde el firmamento, la escalinata descendió,
bajo el fulgor, cada peldaño despertó,
mientras los jinetes rasgaban la penumbra.
Las órdenes quedaron consagradas,
contra las tinieblas, las espadas alzadas,
hasta borrar su último vestigio.
Joriel
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