Y hay noches que anuncian el deber.
Este poema nace en el instante en que el relevo pasa de unas manos a otras. Los viejos pactos permanecen en silencio, las antorchas siguen velando el muro y el viento pone a prueba la firmeza de quienes juraron permanecer en su puesto.
«La guardia» habla de quienes custodian aquello que no puede caer en el olvido. De la vigilancia que protege la luz cuando la oscuridad intenta abrirse paso… y del valor de permanecer firme incluso cuando nadie observa.
Joriel… poesía que se escucha.
La guardia
La noche entregó el relevo,
el viejo sello contuvo el aliento,
antes del primer crujido.
Viejos pactos y conjuros,
antorchas velando el muro,
bajo el manto de plata.
El viento quebró la guardia,
arrastrando el viejo velo,
hasta vestir el sigilo.
El silbido del acero
quebró la voz del eco,
mientras ardían las ascuas.
Eclipse sobre el monte,
la bruma descendía
bajo la bóveda celeste.
Joriel
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