te forman.
“Romance a mi tío Juan”
es memoria, es raíz, es legado.
Entre campo, historias y silencios compartidos,
nació una parte de lo que hoy soy.
Porque quien deja verdad en ti…
no desaparece.
Permanece.
Joriel
Romance a mi tío Juan
A mi tío Juan lo nombro
cuando el recuerdo me llama,
porque en sus manos de tierra
mi infancia se hizo palabra.
Olor a campo y a historia,
polvo antiguo en la mirada,
y en sus bolsillos secretos
vidas que el tiempo guardaba.
Me hablaba de lo escondido,
de lo que nadie encontraba,
de huesos, piedras y huellas
que el pasado susurraba.
Y yo, niño y travesura,
con picardía callada,
le robaba aquellos puros
que entre risas reclamaba.
“¿Dónde están mis caliqueños?”
decía medio enojado,
y yo escondía el silencio
con el humo entre las manos.
Pero entre juego y cariño
algo en mí despertaba,
el amor por la historia
que en su voz siempre vibraba.
Libros llenos de verdad
fueron su forma de darme
un mundo que no se ve,
pero que vive en la sangre.
Un día lo vi sin saberlo,
sin presentir la distancia,
que poco después la vida
me lo arrancara del alma.
Y aunque el tiempo haya pasado
y su voz ya no me alcanza,
sigue vivo en lo que soy,
en cada historia que abraza.
Porque no se va quien deja
raíces en la mirada…
mi tío Juan sigue aquí,
donde el recuerdo no acaba.
Joriel
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